miércoles, 26 de septiembre de 2012

Robert Pattinson: “Eric es alguien que siente que pertenece a otra realidad”

El maestro David Cronenberg regresa esta vez con una adaptación de la novela de Don DeLillo “Cosmopolis”. Robert Pattinsonha sido el actor elegido por el realizador canadiense para dar vida a Eric, un hombre de finanzas que vive en una limusina. Algo deberá tener cuando ha entrado en esa excelsa galería de actores en la que están Michael Ironside, James Woods, Christopher Walken, Jeff Goldblum, Jeremy Irons, Jude Law o Viggo Mortensen.


¿Conocía la novela de Don DeLillo?
No. Pero había leído alguna de sus otras novelas. Primero leí el guión que me envió David Cronenberg, y después la novela. El uno es increíblemente fiel al otro, de tal forma que parece imposible, para una novela que parecía imposible de adaptar. Pero incluso antes de leer el libro, lo que más me impresionó fue el ritmo rápido y la tensión continua.

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¿Qué es lo que más le atrajo de la película?
Cronenberg, por supuesto. He trabajado en pocas películas todavía, y ninguna se acerca a lo que esperaba al trabajar con él. No me desilusionó. Sabía que sería muy creativo y que sería una experiencia única. También me gustó el guión, como una especie de largo poema. Y misterioso además. Normalmente cuando lees un guión, rápidamente sabes de qué va, dónde se dirige, cómo acabará, aunque puede haber giros inesperados. Pero esta vez fue completamente distinto, cuanto más leía menos imaginaba dónde iba, y más quería formar parte de ello. No ningún género, juega su propia liga.

Cuando leyó el libro por primera vez, ¿se vio en el papel, se imaginaba el aspecto visual?
En absoluto. La primera vez que hablé con David, es exactamente lo que le dije, todo evolucionó sobre la marcha, de forma progresiva, empezando por el texto, hacia las muchas elecciones visuales que dan forma a la película. Es un proceso vivo. Incluso durante la primera semana de rodaje, todavía nos preguntábamos como sería cuando estuviera acabada, era como si la película se hiciera a sí misma.

Ahora que está hecha, ¿se diferencia mucho la película del guión o se ajustó a lo que estaba escrito?
Es difícil decirlo, porque la película a distintos niveles, la he visto dos veces, la primera vez me asombró su aspecto de farsa, que sabía que estaba ahí durante el rodaje, pero que era inesperadamente aparente. La segunda vez, la gravedad de lo que está en juego prevaleció. La dos veces, había público, pero las reacciones fueron muy diferentes, desde la risa a la tensión por el lado oscuro que tiene. A pesar de esa complejidad me sorprendió la manera en que alcanza una amplia gama de emociones.

En su opinión, ¿quién es Eric Packer?, ¿cómo le describiría?
Para mí, Eric es alguien que siente que pertenece a otra realidad, que vive como si hubiera nacido en otro planeta y que intenta descubrir en qué realidad debería vivir. De hecho, no entiende el mundo tal como es. Aun así lo comprende lo suficiente como para hacer una fortuna en él. Seguro, pero de una forma abstracta. El mundo de las finanzas consiste en actividades inconexas, y se le dan bien, no como un especialista genuino, si no más bien gracias al instinto, algo más misterioso, con ayuda de algoritmos no muy distintos a fórmulas mágicas. Puedes ver en la película también que su enfoque a los datos financieros tienden a proyectarle en el futuro, tanto que ya no sabe como vivir el presente. Probablemente sabe como funciona el mundo real pero solo de una forma peculiar y oscura.


¿Habló de ello con David Cronenberg?
Un poco, si, pero él quiso que buscara algo inexplicado e inexplicable. Le gustó en particular cuando yo actuaba sin saber realmente lo que estaba haciendo, y en cuanto veía que yo creaba cadenas de causa y efecto, o que llegaba a explicaciones lógicas, cortaba la toma. Es una manera extraña de grabar, basada totalmente en sensaciones más que en ideas.

¿Cómo preparó el papel?
A David no le gustan los ensayos. No hablamos mucho de la película antes de rodar. No conocí a los otros actores hasta que llegué al set. Les descubrí cuando aparecían, literalmente, en la limusina de Eric Packer. Y fue agradable. Desde el principio del rodaje, viví dentro de la película, y dentro de un coche: siempre estaba ahí, era mi casa, y les daba la bienvenida a los actores a mi espacio, sentado en esa especie de silla de capitán, con todo el mundo visitándome. Estar acostumbrado a ese medio fue una ayuda. Todo el mundo debía adaptarse a lo que era básicamente mi mundo.

¿Recibió sugerencias sobre su aspecto o el vestuario?
Si, el asunto es que tenía que tener un look neutral, intentamos evitar los estereotipos más evidentes de un hombre de negocios rico. La única discusión fue sobre la elección de las gafas de sol al principio. Yo buscaba las que menos dijeran sobre el personaje.

¿Qué diferencia supone rodar en el mismo orden que el guión?
Es realmente importante, tiene un efecto acumulativo que afecta a la película. Al principio, nada sabe realmente como será el tono de la película, bueno quizá David lo sepa, pero no te lo dice. Para el equipo, ese este efecto acumulativo, a medida que personaje se revela, lo que poco a poco a construye la personalidad de la película. Permite al personaje soltarse a medida que su vida va desmoronándose.

Una de las particularidades es que, uno a uno, va usted encontrándose con grandes actores. ¿Qué se siente?
Cuando acepté hacer la película, el único actor que estaba en el proyecto era Paul Giamatti, lo que me pareció fantástico. Entonces, fue algo mágico y que asustaba a la vez ver como Juliette Binoche, Samantha Morton, Mathieu Amalric, etc…se unían al proyecto. Cada uno aporta algo diferente. No fue fácil para ellos, sobre todo cuando David espera que todos se transformen en sus actuaciones, que se dejen llevar. Fue un desafío para ellos, en tan poco tiempo. En cuanto a mí, estaba asentado en este mundo, pero los otros tuvieron que acostumbrase. De hecho algunos hicieron cosas muy creativas durante el rodaje. Sobre todo Juliette Binoche que creó muy distintas versiones de sus interpretaciones.

¿Diría que hubo varios estilos interpretación, quizá debido a las diferentes nacionalidades presentes o que todo el mundo encajaba en el molde de Cronenberg?
Hubo distintas sensibilidades, y creo que eso es lo que buscaba David. Esta diversidad es enfatizada por los personajes que se supone que son americanos excepto Mathieu Amalric. Esta diversidad es congruente con Nueva York, dónde todo el mundo parece venir de distintos lugares, y donde el idioma nativo de muchos no es el inglés. Por supuesto la película no busca el realismo, incluyendo la ciudad, nunca se insiste en una localización concreta. Pero tener actores con distintas trayectorias refleja lo que es la ciudad, contribuye a lo extraño y lo abstracto de la película.

En lo que a usted se refiere, ¿tenía alguna referencia, algún actor que le inspirara?
Al contrario, de hecho, intenté librarme de cualquier referencia. Especialmente no quería recordar al público otras películas sobre Wall Street, hombres de negocios,etc…Quería encontrar el estado mental correcto más que confiar en actitudes o efectos interpretativos.

¿Recuerda que Cronenberg tuviera alguna demanda en concreto cuando trabajaban juntos?
Insistía que dijéramos los diálogos exactamente como estaban escritos, al pie de la letra. No toleraba ninguna variación. El guión depende en gran parte del ritmo, teníamos que cumplir con ello. Estaba muy seguro de ello, así que hicimos pocas tomas, algo que daba un poco de miedo. El primer día de Giamatti en el rodaje, Paul pronunció de un tirón un largo monólogo de su personaje, el más largo de la película, y David lo rodó en una sola toma. Se hizo, y seguimos adelante.

¿Le gustó trabajar así, escrupulosamente, pronunciando los diálogos al pie de la letra?
Creó algo que no era familiar para mí, lo que precisamente me motivaba para hacer la película. Nunca me habían pedido nada así. Normalmente los guiones no se siguen escrupulosamente, solo son una base para los actores y se supone que éstos deben hacerlos suyos. En mis películas anteriores los diálogos eran flexibles. Esta vez, fue como actuar en teatro: cuando haces Shakespeare no puedes cambiar las frases.

La limusina es un poco como un escenario.
Absolutamente. Y en un escenario así puedes grabar varias escenas, o sea que debes estar preparado para grabar varias. Pasé mucho tiempo aprendiendo mis diálogos, por primera vez desde que empecé, hace bastante tiempo. Crea una tensión, tienes que permanecer alerta, algo que es para bien…Aunque me obligó a vivir como un recluso durante el rodaje: tenía que saberme el papel , recordar docenas de páginas, estar centrado. Pero de hecho fue una experiencia agradable, es mejor que en otros rodajes dónde todo está fraccionado.

¿Qué fue lo más difícil durante el rodaje?
Fue inquietante interpretar un personaje que no sufre una evolución o que no sea predecible. Bueno, si que evoluciona, aunque no de la forma que estamos acostumbrados. Pero David controla esta dimensión completamente. Nunca había trabajado con un director que controlara tanto su película, que se considera a si mismo completamente al mando de cada aspecto, sabiendo exactamente lo que quiere en cada fase. Al principio me pareció raro, pero poco a poco me sentí más y más seguro.

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